BIM en Disneyland Paris
Sobre BIM en parques temáticos circulan siempre las mismas tres cifras y casi nunca la fuente. Y en Disneyland Paris® acaba de terminarse la ampliación más grande de su historia, así que merece la pena separar lo que está documentado de lo que se repite, antes de entrar en las decisiones de proyecto, que es lo interesante.
Lo que sí se sabe del flujo de trabajo de Imagineering
Walt Disney Imagineering tiene un responsable de BIM en París. En junio de 2023, Cahiers Techniques du Bâtiment publicó una entrevista con Nawar Zreik, BIM Manager de WDI en la oficina de París, y de ahí sale la descripción más concreta disponible en abierto del flujo real:
- AutoCAD y Revit para la modelización de edificios.
- Civil 3D para infraestructura.
- Navisworks para coordinación y detección de conflictos.
- BIM 360 para los intercambios.
- Rhino y SketchUp en manos de los equipos creativos.
Tres detalles de esa entrevista valen más que la lista de programas. El primero: trabajan en nivel 2, con maquetas separadas. No es el modelo único federado del que todo el mundo cuelga, que es la imagen que suele venderse cuando se habla de proyectos de esta escala.
El segundo: usan un formato propietario en lugar del estándar nativo, por protección de la información. Cualquiera que haya trabajado con un cliente celoso de su propiedad intelectual reconoce el problema, y también lo que cuesta: se renuncia a interoperabilidad para no soltar geometría.
El tercero es el más revelador. Según esa misma entrevista, el estándar BIM clásico no permite responder a las necesidades específicas de WDI, así que desarrollaron soluciones propias sin límite definido de nivel de detalle, hasta describir una puerta con una precisión que ninguna tabla de LOD contempla. Ahí está la tesis de este artículo dicha por quien lo gestiona: la metodología estándar no le sirve a este encargo tal como sale de la caja.
Y lo que se repite sin fuente
Las cifras que verás citadas en casi todos los artículos del sector son tres: 142 subcontratas y disciplinas coordinadas en el Enchanted Storybook Castle de Shanghái, y 140 disciplinas con 600 maquetas integradas en Star Wars: Galaxy's Edge. Aparecen, entre otros, en el artículo que Amusement Logic publicó en septiembre de 2023, que es el que mejor resume el discurso habitual.
Conviene decir que Amusement Logic no se limita a citar la metodología: la aplican en sus propios proyectos de parques acuáticos, temáticos, hoteles y resorts, y quien firma ese artículo es arquitecto sénior de su departamento de arquitectura. O sea que la descripción de los beneficios viene de alguien que los usa, no de un folleto.
Dicho eso, el problema de las cifras es que ninguna de las tres tiene una fuente primaria comprobable: vienen de material de comunicación y se citan de artículo en artículo. No digo que sean falsas —son plausibles para proyectos de ese tamaño—, digo que no están verificadas, y que un dato que se propaga sin fuente acaba usándose como referencia en un pliego. Si alguien tiene el documento original, es la aportación más útil que puede hacer a esta conversación.
Frozen: la escala real del problema, en Paris
Para el caso concreto de Disneyland Paris® sí hay material reciente y con cifras. La ampliación del mundo de Frozen, con apertura anunciada para el 29 de marzo de 2026, incluye piezas que describen bien el tipo de geometría de la que hablamos:
- La montaña del Norte: una estructura de roca artificial de 36 metros y 400 toneladas.
- Una pieza del palacio de hielo de 13 metros y 15 toneladas, con 300 cristales.
- El castillo de Arendelle, resuelto con módulos prefabricados y carpintería arquitectónica.
- Treinta figuras animatrónicas dentro de la atracción.
Y del lado del modelo, la empresa FasoBIM declara haber hecho la modelización BIM del proyecto Frozen del resort, con el alcance descrito como coordinación de maquetas numéricas y detección de conflictos.
Junta las dos cosas y sale el retrato: una roca de 400 toneladas y 36 metros de altura, módulos prefabricados que tienen que encajar a la primera, treinta animatrónicos con sus instalaciones, y un BIM cuyo papel declarado es coordinar maquetas separadas y cazar colisiones. No un modelo único que lo contiene todo. Coordinación entre modelos que no comparten ni herramienta.
Cinco decisiones que rompen el modelo
Con eso encima de la mesa, por qué este encargo se resiste al flujo estándar. Las cinco tienen una versión sin jerga —escrita para quien visita el parque y no lo proyecta— en los trucos de arquitectura que el visitante no ve, que sirve bien para explicárselas a un cliente. Ninguna de las cinco es folclore de parque temático: todas aparecen, más pequeñas, en encargos normales.
1. La perspectiva forzada: la planta que no se repite
En la calle principal de estos parques —en Paris, Main Street U.S.A.— los edificios no tienen las plantas a la misma altura. La baja va prácticamente a escala completa, porque es la que el visitante toca: puertas, escaparates, mostradores. Las superiores se reducen. El edificio parece más alto de lo que es, y desde la acera el ojo no protesta porque nunca compara dos plantas con la misma referencia.
En Revit eso convierte el nivel en un estorbo: la cota de forjado deja de responder a un uso y responde a un efecto óptico. No hay planta tipo que copiar, y las carpinterías que resolverías con un tipo y dos parámetros necesitan variante por planta porque cambia la proporción. Y hay algo peor: la fachada puede no ser un edificio. A menudo es una envolvente escenográfica delante de una nave de estructura convencional, y lo primero que el modelo tiene que dejar claro es cuál es cuál.
La salida es dejar de tratarlo como un edificio: el substrato real con niveles y elementos de sistema —estructura, instalaciones, lo que se construye y se mantiene—, y la escenografía como masa o modelo genérico, referenciada pero sin obligación de compartir niveles.
2. Las líneas de visión son un requisito negativo
Este es el problema que no tiene casilla en ningún software.
Un parque lleva un terraplén perimetral cuya única función es que desde dentro no se vea el exterior, y transiciones entre zonas diseñadas para que la arquitectura de una no aparezca en el encuadre de la otra. Si te interesa cómo queda repartido en planta, el reparto de zonas y recorridos lo enseña mejor que cualquier descripción.
Escrito como lo escribiría un pliego, el requisito es: desde este punto no debe ser visible aquel elemento. Y un modelo BIM describe presencia. La detección de conflictos —Navisworks incluido, que es lo que usan— contesta a «¿estos dos sólidos ocupan el mismo espacio?»; nada del flujo habitual contesta a «¿este sólido es visible desde este punto?» sin que alguien lo monte.
Montarlo es un buen trabajo: cámaras en los puntos de vista críticos, conos visuales como geometría auxiliar, y tratar la infracción como una interferencia para que la cace el mismo proceso que las demás. Con una roca de 36 metros dentro de un recinto con vistas cruzadas entre zonas, eso no es un refinamiento: es un requisito de proyecto.
3. La frontera Rhino/Revit no es una preferencia, es el organigrama
Que los creativos trabajen en Rhino y SketchUp mientras la ingeniería está en Revit y Civil 3D no es una anécdota de licencias: es dónde se traza la frontera entre lo escultórico y lo paramétrico.
El rocallado no es geometría paramétrica y no va a serlo. La tentación de modelarlo con detalle en el entorno BIM porque «todo tiene que estar en el modelo» es una mala inversión: se tarda muchísimo, el fichero se vuelve inmanejable y el resultado es peor que el del modelador de superficies. La decisión correcta es de nivel de definición. En esas 400 toneladas, lo que se construye y se mantiene detrás de la piel —estructura, anclaje, drenaje, paso de instalaciones, acceso de mantenimiento— merece detalle alto, porque alguien tendrá que llegar ahí dentro de quince años. La piel puede ser una malla con su información asociada.
4. El activo nunca cierra, y las fases pasan a ser el proyecto
Un parque no se entrega y se olvida: se reforma por partes, en marcha, con visitantes dentro y sin poder vallar medio recinto. Cada intervención es una fase con su planificación, sus recorridos provisionales y su vallado temático —porque la valla de obra también es escenografía.
O sea que fases y opciones de diseño dejan de ser una utilidad de documentación y pasan a ser el corazón del modelo. Y hay un detalle que a un gestor de activos le resulta llamativo: la lista de qué atracciones están cerradas por reforma en cada momento es el plan de fases del activo, publicado en tiempo real. No hay muchos edificios cuyo calendario de intervenciones se pueda consultar así.
5. Las coordenadas compartidas dejan de ser un trámite
Poco espectacular, y de las que hunden un encargo. En una parcela urbana el sistema de coordenadas se resuelve en diez minutos. En un recinto de esta escala, con maquetas separadas por equipo —que es justo el modelo de trabajo declarado— y módulos prefabricados que tienen que encajar a la primera, un origen mal declarado no da error: da modelos que se abren perfectamente y están desplazados. Se detecta cuando alguien federa y ve dos edificios solapados a doscientos metros de donde deberían.
Qué se lleva un estudio de todo esto
La perspectiva forzada aparece en cualquier proyecto donde la fachada no describe la planta: una rehabilitación con falso frente, una intervención escenográfica. Las líneas de visión son el requisito de medio proyecto residencial con vistas, escrito en negativo y por tanto invisible para las herramientas de comprobación. La frontera entre lo paramétrico y lo escultórico se decide en cuanto hay una pieza singular. Y la gestión por fases es lo que separa un modelo que sirve durante la obra de uno que se entrega y se archiva.
Lo que hace útil este caso es que las cinco aparecen a la vez y llevadas al extremo, así que el fallo se ve. En un encargo normal las mismas decisiones se toman igual, solo que sin que nadie se dé cuenta de que se han tomado.
Por dónde se empieza
Si algo deja claro la entrevista de Zreik es que las decisiones difíciles de este oficio no se resuelven con más software, sino sabiendo qué modelar y hasta dónde. Ese criterio —cuándo un elemento merece detalle alto y cuándo basta una malla, dónde se traza la frontera entre disciplinas, cómo se estructuran maquetas separadas para que coordinen sin pisarse— no sale de un manual de la herramienta: es metodología, y se aprende con alguien que ya la ha aplicado.
Los cursos BIM de RFAECO van justo a eso. Un parque temático es el caso extremo, pero las cinco decisiones de arriba aparecen en cualquier encargo con una pieza singular, un requisito de vistas o una obra por fases; o sea, en casi todos.
Sobre el autor
Escribo en los5familia.com, donde documento con datos propios las visitas en familia a Disneyland Paris® y LEGOLAND® Billund: series de tiempos de espera medidas cada media hora, precios oficiales seguidos día a día y el registro público de qué hay cerrado por reforma. Los datos de esa última página son los que aparecen citados aquí como plan de fases del activo.
Fuentes: entrevista a Nawar Zreik, BIM Manager de Walt Disney Imagineering París, en Cahiers Techniques du Bâtiment (21 de junio de 2023, acceso parcial para suscriptores); ficha de proyecto de FasoBIM; datos de construcción del mundo de Frozen recogidos por Construir; artículo de Amusement Logic (11 de septiembre de 2023).
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Este artículo analiza la implantación del BIM en Walt Disney Imagineering (WDI) mediante la ampliación de Frozen en Disneyland Paris®. Frente a los mitos del sector, WDI trabaja en Nivel 2 con maquetas separadas por disciplinas. Usan Revit, Civil 3D y Rhino, coordinando todo con Navisworks. Por privacidad, emplean formatos propietarios. Además, desarrollaron herramientas propias porque el LOD estándar no cubre su nivel de detalle. Así, desmienten el mito del modelo único y priorizan coordinar maquetas independientes. Un caso real es la roca de 36 metros y 400 toneladas modelada por FasoBIM.
Cinco desafíos del flujo convencional Esta complejidad genera cinco retos que rompen el BIM tradicional. Primero, la perspectiva forzada altera los niveles. Esto obliga a separar la estructura del acabado escenográfico. Segundo, las líneas de visión exigen crear conos visuales para controlar interferencias. Tercero, la frontera entre lo paramétrico y lo orgánico limita el rocallado a mallas ligeras. De este modo, el detalle alto se reserva para la estructura interna. Cuarto, las obras ocurren con el parque abierto. Por ello, las fases y el vallado temático son el centro del modelo. Quinto, la georreferenciación es crítica para evitar fallos de solapamiento.
Criterio metodológico como clave En conclusión, este caso demuestra que el éxito del BIM no depende de modelar en exceso. La clave reside en definir un criterio metodológico claro. Hay que saber qué modelar, con qué precisión trabajar y cómo estructurar el intercambio entre disciplinas. Esta lección resulta muy útil para cualquier estudio con obras singulares, complejas o por fases.











